domingo, 31 de agosto de 2008


Para mí, el proceso de escritura…

A manera de introducción. Ojalá sea así

El proceso de escritura se debe reconocer como un proceso de comunicación, donde los interlocutores poseen unas acciones entre ellos mismos. El hablar, el escuchar, el leer y el escribir son pasos fundamentales en la creación de un acto comunicativo. Cuando se escribe, se debe tener en cuenta a los destinatarios del mensaje, la construcción socio-cultural de quién escribe y los marcos de referencia que encierran en esta actividad. Para aprender a escribir es necesario saber leer, saber escuchar y saber hablar. Un ejemplo: Cuando te sientas a conversar con un amigo puedes caer en la cuenta de los detalles que irrumpen sus acciones comunicativas, posiblemente se enrede con mucha facilidad; lo cual significaría que no posee una organización adecuada de sus ideas, por lo tanto sus procesos de escritura y lectura también serían complejos de entender.

Para aprender a escribir se necesita agilidad mental que permita la organización, básica y necesaria, de las ideas. Así mismo, tal organización debe constituirse desde el principio de la comunicación, ya que la transmisión del mensaje posibilita el alcance del nivel semántico y de identidad con sus interlocutores. No se trata sólo de un proceso mecánico, sino de sus alcances, en este caso en la producción de sentido para activar las mediaciones y validar la sociedad como espacio implícito/explícito de construcción humana. Según, Daniel Prieto Castillo – eminencia en la comunicación como disciplina de estudio-, el acto comunicativo se evidencia en el siguiente ejemplo:

El cuadro es así: un ser humano enfrentado a un grupo hablando y exhibiendo conocimientos, volcando en los demás su saber.

Una primera lectura convierte a este singular personaje en un ejemplo del poder: sólo su palabra cuenta, sólo su mirada, sus gestos; toca al resto asimilar sin posibilidad alguna de intervenir.

Pero cabe ora lectura: el hablador, único capaz de decir algo y de forzar a los demás a repetirlo, está sólo. No hay soledad más terrible que la de un ser enfrentado a un auditorio silencioso (…)[1]

¿Cómo aprendí a escribir?

Aprendí a escribir a los 5 años de edad, aclaro que este proceso de escritura se basaba en el manejo básico de una sintaxis dictada por mi profesora de ese entonces, y yo me sometía a replicarlo todas las clases.

Considero que aprendí a ser consciente de mi proceso de escritura, el cual no era más que un producto de la redundancia, cuando logré conocer el acto comunicativo como mediación. La mediación fue un punto clave para concientizarme de la barbaridad de muchos escritores cuando no reconocen en sus textos los principios de este acto.

La profesora Luisa Hoyos, compañera y amiga mía, me enseñó a escribir. Me enseñó que el proceso de comunicación está divido en partes, que su análisis nace de las intenciones que posea este acto en la construcción de sentido, especialmente en comunidad. El establecer las ideas bajo una estructura, el estudio del destinatario(a), la definición del tono y estilo con el que se desea comunicar, y la precisión para implementar las palabras adecuadas en cada texto fueron puntos clave que aprendí de sus clases. Con el ánimo arriba y con mucha confianza en mi proceso de escritura, me postulé para el Primer Encuentro de Literatura 2004-2 en la Universidad de Valle, organizado por la Red Literaria de la Carrera de Literatura, donde ocupé el primer lugar como mejor ensayo en castellano. Una experiencia que me motivó a seguir escribiendo.

Considero que los siguientes pasos son necesarios para ponerse a escribir.

Para desarrollar un proceso de escritura que se adecue a tus necesidades, logre comunicar el mensaje y permita la retroalimentación con la formación social y cultural del otro, es necesario tener en cuenta los siguientes pasos.

Definición de estilo.

Al momento de escribir es necesario definir el estilo con el que se reconocerán tu texto. Antes de empezar la fase de investigación, debes definir el qué, por qué, para qué y para quién es el mensaje que estás comunicando. La temática del texto puede desplegarse y vincularse con otras temáticas, a manera de relación secundaria, para delimitar y definir el estilo. Para concretar un estilo recomiendo leer mucho, casarse con varios autores, intentar pensar como ellos lo hacen e incluso recorrer muchos de los espacios que ellos recorrieron. Es interesante el resultado de estas experiencias: palabras, párrafos, descripciones e ideas que permitan nutrir la labor como escritor.

Para escoger el estilo es necesario definir con anterioridad la temática de la que se va a indagar.

Fase de investigación.

La fase de investigación es vital para la planeación de un texto, quien desea escribir debe investigar sobre el tema, debe informarse, debe cuestionar lo que encuentra e interpretarlo bajo el tema que está desarrollando. Las competencias básicas de la educación entran en juego, se reconocen como pasos fundamentales para el investigador. Interpretar, argumentar y proponer son acciones que permiten el desarrollo para una agilidad en la organización de las ideas. Depende del escritor el valor que otorgue a sus pensamientos y el respeto por los ajenos, en el caso de compartir puntos de vistas.

Categorías de análisis.

Después de tener un conjunto de información, válida ante la esfera académica y profesional, se crean las categorías con las cuales se analizará la temática escogida. Estas categorías pueden condensarse bajo palabras claves, como los tesaurus para las búsquedas bibliográficas. Por ejemplo, para este escrito las categorías de análisis fueron: proceso de comunicación, educación, proceso de escritura, estructuras (macros y micros) de textos, procesos de lectura, aprendizaje a través de la escucha y el dialogo, entre otras.

Las categorías son puntos básicos para el desarrollo de la(s) macro estructura(s) de un texto, sin ellas no es posible la organización de las ideas. Es interesante cuando éstas se pueden encontrar en la práctica cotidiana: cuando alguna situación, sujeto u objeto afecta tu percepción y ritmo de vida; como también pueden ser consecuencia de un entramado conceptual que estás manejando en aquel momento de tu vida. Son muchas las posibles causas necesarias para configurar las categorías de un texto, no sólo son vitales para el acto de escribir, sino para muchos otros procesos como la lectura, el escuchar y la comunicación.

Creación de estructuras: macros y micros.

Las estructuras de un texto responden al principio de la organización. Cada palabra debe estar sujeta a otra, la composición básica del diálogo (sujeto + verbo + predicado) debe aparecer en todo texto. La macro estructura debe evidenciar el estilo definido, las pautas con las que se defiende y se apela a la temática bajo la información investigada; como también se propone algunas situaciones que ejemplifiquen lo que allí se está diciendo.

No toda primera producción es definitiva, debe hacerse un análisis de la gramática, ortografía y la semántica del texto. Las revisiones hacen parte del proceso de escritura, los borradores son vitales en el perfeccionamiento del texto final. La intención del autor con su texto debe ir más allá de la misma escritura, es como si acabara de dar a luz a un hijo, y se sabe que éste necesita de mucho cuidado, tiempo y dedicación.




[1] PRIETO CASTILLO, Daniel. Comunicación, educación y tecnologías en Comunicación, tecnologías y nuevos modos de adquisición y difusión de conocimiento. Bogotá. 1995. P.p.123 217p.


Sobre el autor:
Jorge Eduardo Urueña López
Estudiante de Comunicación.
Énfasis de Producción Multimedial y Digital.
Facultad de Ciencias Sociales y Humanas.
Pontificia Universidad Javeriana.
Cali-Valle